Hace un tiempo, nos encontramos con este libro, llamado "Las plazas de juego para niños", publicado en Buenos Aires en 1913. Su autor es Ernesto Nelson, y queremos compartir estos párrafos.
En la página 5 leemos que "las ciudades han densificado sus poblaciones, y en ellas el niño ha perdido un bien que era muy suyo: "el fondo", el fondo de las casas, huerta, jardín o patio, donde podía entregarse a sus juegos predilectos. Al mismo tiempo las calles se han convertido en los sitios menos adecuados para la permanencia en ellas del niño. En los viejos tiempos, el niño podía permanecer en ellas en perfecta seguridad. Ahora los 50.000 vehículos de Buenos Aires, entre los cuales figuran como instrumentos de muerte, 6.000 automóviles, han hecho de las calles sitios peligrosísimos para su permanencia".